• Posted by : Zatsiel P 6 mar. 2014




    Después de eso, estuve varios días encerrado en mi habitación.
    No quería salir, no quería vivir en una casa en la que ella no estuviera.
    No sé cuantas veces tocaron el timbre de la entrada, no sé cuantas veces escuche que golpeaban las ventanas, incluso he olvidado las veces que mi padre o incluso mi hermana tiraban piedras hacia mi ventana en un vano intento de que les abriera la puerta.
    Lo sabía muy bien, yo no era el único que sufría, mi padre, mi hermana, seguramente hasta el inexpresivo de fugaku lamentaban su muerte, y qué decir de los abuelos, ellos estarían inundados en lagrimas.
    Pero aun así lo sobrellevaban, podían seguir adelante.
    Pero yo no, no podía.
    Extrañaba a mi madre, necesitaba que mi hermana me consolara, que me acariciara la cabeza y nos acostáramos en la misma cama abrazados como niños, compartiendo nuestras penurias en un simple abrazo, pero lo suficiente acogedor como para que olvidemos momentáneamente nuestras pérdidas.
    Ya sabía que eso no sería suficiente como para recobrar a mi madre, pero esa era la única forma que conocía de desahogar mis penas al 100%
    Ya que siempre lo había hecho de esa forma.
    Pero el hacerlo sería demasiado egoísta de mi parte.
    No creía que tuviera la cara suficiente como para pedirle eso a mi dulce hermana, sabiendo que seguramente ella estaba igual o incluso peor que yo.
    Y a pesar de eso, ella vino, trato de llamarme un montón de veces gritando desde la ventana.
    Pero yo no podía, no podía verle la cara, ni a ella, ni a los abuelos, ni a Minato.
    Simplemente no podía, la culpa me carcomía por dentro.
    Escucho a varias personas subir corriendo las escaleras y, como estas, al llegar a la puerta de mi habitación, trataron de abrirla para luego dar fuertes golpes sobre esta.
    -Naruto! abrinos por favor!! – mi hermana gritaba, se le notaba desesperada.
    Otra vez no hacia más que causarles problemas.
    -¡¡Naruto, todos lamentamos la muerte de Kushina, nadie quería que muriera, pero ¿qué diría ella si te viera en este estado?!! – los sollozos de mi padre junto a los de mi hermana podían escucharse claramente, y yo no pude hacer más que taparme aun mas con las sabanas, ellos no lo sabían, ellos no tenían idea de que había sido mi culpa.
    Más lágrimas caían.
    -cállense – digo en un susurro para luego gritar desesperado - ¡¡¡CALLENSE!!! – no debía descargarme con ellos, lo sabía, pero un huracán de sentimientos oprimidos en mi garganta amenazaba con salir.
    -Naruto – dijo mi hermana, lo suficientemente alto como para que lo escuchara.
    Si ellos supieran que la muerte de Kushina era por mi culpa, no estarían aquí.
    Mis lágrimas caían solas, no parpadeaba, sin embargo estas caían, no podía evitarlo.
    Mi cuerpo temblaba de forma descontrolada, mis manos sudaban, era toda mi culpa.
    Un gran silencio se hizo presente, el cual fue roto por un sonido seco, proveniente del lugar a donde estaba mi padre junto a mi hermana.
    Este se repitió varias veces, hasta que en la número 5, mi padre rompió la puerta de una patada, el estaba llorando como a la vez enojado, mi hermana solamente miraba el suelo, parecía no reaccionar.
    Por supuesto, yo nunca le había gritado de esa forma.
    Minato camino con paso decidido hacia mí, para luego, con su puño, pegarme fuertemente en la mejilla, provocando que mi cuerpo girara 90°.
    -deja de ser un nene malcriado – dijo en un susurro que solo yo y el escuchamos, para después gritar a todo pulmón - ¡¡ELLA MURIO ¿ME ESCUCHASTE? MURIO, Y TODO EL BERRINCHE QUE ESTAS HACIENDO NO LA DEVOLVERA A LA VIDA, MADURA!!! YA ESTAS DEMACIADO GRANDE COMO PARA HACERLO!! -  ambos llorábamos, y mi hermana miraba expectante la escena.
    Nunca había visto a mi padre tan enojado, jamás, en toda mi vida, pero se le notaba la impotencia en su voz, aunque, por las duras palabras que me dijo, era más que probable que esas palabras se las allá repetido a el mismo docenas de veces.
    No pude evitar sentirme más basura de lo que ya me sentía.
    -fue mi culpa – ambos me miraron, sin entender a lo que me refería – si tan solo, yo no me hubiera ido temprano ese día, si solamente me hubiera ido a la hora de siempre, nada de esto hubiera pasado – y grite entre sollozos y lamentos desatando el huracán que tenía en mis adentros – SI TAN SOLO NO ME HUBIERA IDO TEMPRANO UNICAMENTE PARA TENER SEXO NADA DE ESTO HUBIERA PASADO – ambos me miraban, sin comprender mis palabras, aunque a decir verdad ya ni sabía lo que estaba diciendo – todo es mi culpa, TODO, ni siquiera había comido el desayuno que preparo para mí esa mañana, ella creí que simplemente me iba temprano para estudiar ¿y yo? Simplemente traicione su confianza, yendo como una puta a tener sexo con su profesor mientras que mi madre estaba sufriendo ¿Cómo quieren que no me sienta una mierda? ¿Acaso pueden decir lo mismo ahora? – mi padre se tapo la cara con su mano izquierda mientras trataba de asimilar la información recibida, fue en ese momento en el que había caído en cuenta de todo lo que yo había dicho.
    Me había delatado a mí mismo, y de la peor manera posible.
    Naruko camino hacia mí, pegándome varias cachetadas en mi rostro mientras lloraba, para luego abrazarme lo más fuerte que pudo.
    -nadie sabía que algo así podría ocurrir, no es tu culpa – le correspondí el abrazo fuertemente, era imposible que no fuera culpa mía – pero debes prometerme que no aras nada como eso de nuevo, no volverás a menospreciar tu cuerpo, después de todo, si lo haces, es como si no te importara tu propia vida, ambos somos uno, si no te importa tu vida, eso significa que tampoco te importa la mía – lagrimas caían de nuestro ojos.
    Por supuesto, como pude olvidar algo que siempre nos repetíamos de niños, nosotros somos gemelos, compartimos la misma bolsa al nacer, éramos como 1 sola persona.
    Mi padre, Minato, se unió al abrazo, mientras que lloraba a nuestro lado.
    -Naruto, nosotros somos una familia, todos juntos, tienes que confiar en nosotros, y contarnos tus problemas – me acaricio lentamente la cabeza – pero eso no significa que te salves por haber tenido sexo con un mayor de edad, te transferiré de escuela, no es bueno para ti estar con alguien tan grande – yo no pude evitar reírme por el tono de reproche con el cual se estaba dirigiendo mi padre.
    Sentía como si un gran peso de en sima hubiera sido liberado.
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    En estos días prepararíamos la mudanza de mis cosas.
    Ya que, al final, mi padre termino convenciéndome de mudarme con ellos.
    En cierta forma no quería, ya que al parecer tenía 2 hermanastros los cuales tendría que conocer y, viendo como es su padre, seguramente no eran para nada sociables y tenían cara de muerto las 24 Hs. Diarias.
    Me transferirían de colegio, por lo cual, tenían que hacer todo el papeleo, por suerte de mi parte, estábamos cursando el último trimestre escolar, por lo cual, únicamente tuve que rendir las materias y aprobarlas, lo cual no fue difícil ya que había estudiado.
    Llegamos a un acuerdo con mi padre, el cual fue que, no vendería la casa, si no, que la tendría en alquiler hasta que tanto yo como mi hermana fuéramos mayores de edad, a partir de ese momento, viviríamos allí.
    Yo estaba, por así decirlo, mas que feliz por esa noticia.
    Pero el solo pensar que tenía que compartir una casa con personas las cuales desconocía totalmente no era demasiado alentador que digamos.
    Aunque, según lo que Naruko me había insinuado, no eran TAN malas personas, pero eso sí, eran muy manipuladores así que debía de tener cuidado.
    A decir verdad, estas palabras no me alentaron para nada.
    Y, por si fuera poco, cada vez que iba a esa casa (mansión), ninguno de ellos estaba, por lo tanto nunca tuve la posibilidad de conocerlos.
    Otro dato que tengo que recalcar es que, la “CASA” en donde viven, es demasiado amplia y costosa.
    Tiene muchos accesorios y cosas las cuales no paro de pensar él para que las necesitan.
    Como por ejemplo un sauna ¿para que una familia necesitaría un sauna?
    Te entiendo cuando es una pileta, un jacuzzi ¿pero para que necesitarían un sauna?
    Sin contar que las habitaciones son más grandes que el living y la cocina juntas, haciéndome que me planteara varias veces el porqué era necesario aquello.
    Lo bueno de todo esto, es que tenía un placar bastante amplio, lo malo, es que al parecer me tendría que comprar mucha ropa, ya que, según lo que dijo mi padre, no podía usar la ropa que usaba normalmente.
    Por mi parte no me quejaba, es decir, me gustaría comprarme ropa nueva, pero aun así no entendí el sentido de sus palabras ¿Qué tenia de malo mi ropa? Sabrá dios.
    Estaba comenzando una nueva vida, en un lugar a 120 Km. De mi antiguo hogar.
    Donde la gente ya de por si exhalaba dinero (diciéndolo de forma leve) y en cada cuadra te encontrabas un paseo de compra.
    Es el día de hoy en el cual yo me pregunto en qué clase de mundo me había metido.
    Fugaku, el mismo día en el que ya había terminado de mudar mis cosas, me dio una tarjeta dorada con la cual me dijo en tono serio “Cómprate toda la ropa que quieras, pero se prudente”.
    Cuando lo hizo yo no lo podía creer, me daba a mí, una persona de 16 años de edad, una tarjeta de oro, ORO.
    No sabía si llorar, o gritar.
    El problema de todo esto era ¿Dónde podría comprar ropa? Por lo cual opte por pedirle ayuda a mi hermana, ella conocía el lugar mucho mejor que yo.
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    Cuando llegamos al shopping, sinceramente, no lo podía creer ¿era necesario de que fuera tan exageradamente grande ese lugar?
    Tenía tantas decoraciones, zonas de comidas, de juegos, un parque de diversiones, le faltaba pileta y ya tenía de todo.
    Sin exagerar.
    Vamos, hasta tenía ya colocados los adornos de navidad joder!
    Mi hermana me arrastraba, literalmente hablando, mientras yo no hacía otra cosa que mirar por los al rededores.
    Hasta que entramos a una de las tiendas.
    Era exclusiva para ropa masculina, lo cual me sorprendí ya que hasta ese momento solo había visto tiendas para ropa femenina.
    Ella me soltó y comenzó a revisar prenda por prenda, yo trate de imitarla, pero no encontraba nada que me gustara, partiendo de la base que no creí conseguir ropa de mi estilo en ese lugar.
    Suspire.
    Naruko había “secuestrado” o usado de sirvienta a 2 empleadas para que sostuvieran una pila de ropa cada una.
    ¿Realmente me tendría que probar todo eso?
    Es más, en la entrada ¿acaso no había un enorme cartel que decía que solamente se podía probar hasta 5 prendas?
    Esto era raro.
    Mi hermana me agarro del brazo y, de un empujón, me metió dentro de un probador el cual, gracias a dios, estaba vacío.
    Era un probador bastante grande, y a mi derecha, estaban las 2 montañas de ropa.
    Suspire.
    Esto sería para largo.
    Después de eso, recorrimos 3 shoppings mas, mi nivel de cansancio luego de todo ese recorrido era incalculable, estaba exhausto, aunque debía decir de que estaba feliz, toda esa ropa, por extraño que pareciera, era justo de mis gustos.
    Últimamente, amaba los pantalones y camisas cuadrille, pero únicamente de 2 colores, y uno de esos debía ser si o si negro.
    Sin contar de que me había comprado camisas celestes, naranjas, pantalones de shin con cadenas.
    Realmente me sorprende que Naruko conociera siempre tan bien mis gustos.
    Aunque es como ella siempre me dijo “Ella solo compra ropa que usaría si fuera hombre”.
    Si, era un pensamiento por demás extraño, pero yo a eso lo llamaba “Intuición de gemela” era una lástima que mi intuición hacia ella sea prácticamente nula.
    Una vez llegamos a la casa, Naruko le ordeno a una de las criadas que metiera todas las bolsas que estaban en el auto dentro de mi habitación mientras que yo me bañaba.
    Al parecer, esa noche, conocería mis hermanastros.
    No pude evitar sonreír de forma irónica, esto debía ser muy difícil.
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    Una vez bañado y cambiado, me acosté en la cama, eran recién las 8 de la noche y la cena estaba pactada para las 10.
    A mi parecer era demasiado tarde para cenar, pero, según lo que me había dicho Naruko, se cenaba a esa hora ya que Fugaku llegaba junto con su hijo mayor, un tal “Itachi”.
    La familia Uchiha estaba compuesta por Sasuke, un chico inteligente de mal temperamento el cual no le interesa si le caes bien o no, e Itachi, un chico calculador el cual es más grande que nosotros.
    Naruko me dijo que sobre todas las cosas, no debía dejarme manipular por ese tal Itachi.
    Esto más que una familia parecía un campo de guerra.
    También me había nombrado a un tal Sai, el cual es, un chico obsesionado con la pintura el cual siempre te sonríe falsamente, el seria nuestro primo.
    No podía creer él como Naruko fuera tan feliz viviendo en este ambiente, y a decir verdad, yo tampoco me veía en un futuro siendo feliz en este lugar.
    Agarre mi celular y puse el despertador a las 9:45 de la noche.
    Me dormiría una pequeña siesta antes de comer, después de todo, este había sido un largo día.
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    Había sonado el despertador, nuevamente.
    Ese maldito aparato no hacía más que molestarme, ya había sonado como 5 veces, y aun no recordaba siquiera el porqué lo había colocado.
    Quería dormir mas, mi cuerpo me lo pedía a gritos.
    Escucho como alguien golpea la puerta.
    De un movimiento rápido, agarro una de las almohadas que encontré y la use para tapar mi campo de audio.
    Los golpes se repitieron.
    ¿Era demasiado pedir dormir aunque sea 5 minutos más?
    Los golpes se hacían más fuertes pero esta vez fueron acompañados por una voz.
    -joven naruto, todos están en la mesa esperándolo – al no recibir respuesta de mi parte, reitero su frase anterior.
    ¿Mesa?
    ¿Para qué me esperarían en la mesa?
    Fue en ese momento cuando me levante exaltado de la cama.
    ¿Cómo pude ser tan idiota de olvidarlo?
    Mire el celular para ver la hora 10:23 PM.
    MIERDA.
    Salí corriendo, me mire en el espejo para acomodar ligeramente mi cabello, abrí la puerta rápidamente sorprendiendo a la criada que estaba tras de ella y tras una sonrisa y un “lo siento” baje las escaleras a toda velocidad.
    Hoy sería el primer día que conocería a mis hermanastros, y ya llegaba tarde a nuestra primera cena juntos.
    Esto no podía ser peor.
    Pero dios demostró como de equivocado estaba haciendo que me tropezara con mis propios pies mientras corría golpeándome la frente con la pared.
    ¿Acaso no había límites en la torpeza que una persona podía tener?
    Al parecer no, y me lo había demostrado yo mismo.
    Exhausto, con la ropa mal arreglada, y con un fuerte golpe en la cabeza (sin contar lo desarreglado de mi pelo), llegue al comedor.
    Ya todos estaban comiendo plácidamente, pero, al ver mi llegada, no hicieron otra cosa más que observarme.
    Mi hermana, la cual aprecio tanto, tenía su mano derecha tapando su cara en un claro intento de no reírse enfrente mío.
    Los 2 chicos de pelo azabache levantaron una ceja al mismo tiempo sin creerse lo que sus ojos veían, sin contar que el que deducía era el menor, sonreía divertido.
    Fugaku oculto su rostro con su mano en un intento de cubrir se vergüenza al tener a alguien de la familia como yo.
    ¿Y mi padre?
    Bueno, el simplemente suspiro resignado.
    Por alguna razón creo que él se espero esta clase de resolución.
    Si me sacaran una foto en este momento, seguramente mi cara seria épica, ya que tenía un sonrojo muy grande surcando mis mejillas por la vergüenza que me daba el ser consciente de la situación.
    Minato, se levanto de la cilla dirigiéndose hacia mí.
    No pude evitar agachar la cabeza como autor reflejo.
    El nunca me había pegado, pero en esta ocasión si que lo merecía, pero al contrario de toda agresión proveniente de su parte, únicamente se dedico a acariciar mi cabeza, como si de un perro me tratase.
    -Les presento a mi segundo hijo, el es Naruto, como podrán ver, es un caso perdido, asique no lo molesten demasiado – yo lo mire sin poderme creer lo que decía, era verdad, yo era un caso perdido, pero aun así eso no le daba el derecho de humillarme de esa forma con las personas que serian mis hermanos a partir de ese momento.
    Mi padre, al ver como mis pensamientos se reflejaban en mi rostro, me revoleo, literalmente, hacia donde, suponía yo, era mi asiento en aquella extensa mesa.
    Luego de ese vergonzoso espectáculo, no dije palabra alguna, respondiendo a cualquier pregunta que se me hacía con un “Si” o “No”, pareciendo, en cierta forma, un retrasado mental.
    Pero es que ¡no podía evitarlo!
    Al terminar de comer, ninguno se levanto de la mesa hasta que fugaku lo hizo y lo hizo junto a mi padre.
    Al hacerlo, no pude evitar soltar un sonoro suspiro de alivio, olvidándome completamente de las otras 2 personas que estaban en esa mesa además de mi hermana y yo.
    Lo cual, no paso desapercibido por ellos.
    Uno de los chicos de pelo azabache, el menor, me observaba con cara prepotente.
    -Dobe ¿Te faltan neuronas verdad? –
    Al escuchar eso, no pude hacer otra cosa que sentirme ofendido, aunque no sabía por cual de ambos insultos, pero al fin y al cabo, no tenia por que tratarme de esa manera, ni siquiera me conocía.
    -No tanto como a vos, Teme – el azabache mayor, soltó una ligera sonrisa hacia mi comentario, por el contrario, el azabache menor, me miro con toda su cara de amargado.
    -Solo a un idiota se le ocurre llegar tarde a su primera cena con la familia que lo mantiene – al escuchar esto, no pude evitar sentir unas enormes ganas de pegarle una trompada a ese bastardo, yo no estaba en este lugar porque quería.
    Estaba por replicarle, pero Naruko se me adelanto dándole una cachetada en su rostro, dejando más que sorprendidos a los allí presentes, incluyéndome, para luego abrazarme protectoramente.
    -El no está aquí porque allá querido, no tuvo otra opción, Sasuke – sus ojos comenzaron a hacerse más brillosos a cada segundo, por supuesto, ella no era tan fuerte como se hacía ver – si le llegas a decir algo como eso de nuevo, no te lo perdonare –
    La felicidad que sentía en ese momento era incalculable, como extrañaba la calidez que ella emanaba al protegerme, esa seguridad la cual únicamente obtenía con ella y mi madre.
    Le acaricie la cabeza levemente sonriéndole de forma cálida.
    -No te preocupes, no estoy enojado – ella soltó unas finas lagrimas mientras apoyaba su frente junto a la mía, demostrándonos cariño fraternal.
    -No me mientas – dijo en un susurro haciéndose la ofendida.
    -No lo hago, es más, estoy feliz de estar acá, ya que gracias a eso, puedo estar a tu lado – ella se sonrojo abrazándome protectoramente.
    Como extrañaba tus abrazos, la paz que sentía a tu lado.
    Tan absorto estaba que me había olvidado siquiera donde estábamos, y quienes nos observaban.
    De un momento a otro, ella me soltó para estar al lado de, a lo que a mí concierne, intentos de ser humano con apariencia prepotente con los cuales compartiré techo.
    -bueno, como todo se arreglo, te los presentare – alzo la mano en dirección al azabache menor, señalándolo – con el que te peleaste segundos atrás es Uchiha Sasuke, tiene nuestra misma edad – dejo de señalarlo a él, para luego hacerlo al azabache mayor – el es Uchiha Itachi, nuestro hermano mayor, el tiene 21 años – paso de estar a su lado para volver junto a mi – el es mi hermano menor por 5 minutos, Uzumaki Naruto, si le llegan a hacer algo ¡se las verán conmigo! – yo no pude evitar reírme, ella, más que mi hermana mayor, a veces parecía una madre sobre protectora, sonreí nostálgicamente por ese pensamiento.
    No era momento para recordar cosas del pasado.
    Hice una reverencia hacia ellos para luego decir en forma enérgica.
    -Soy Uzumaki Naruto, desde hoy soy su hermano, encantado de conocerlos – tras eso, Naruko soltó una pequeña risa, mientras ese tal Sasuke me sonreía prepotentemente.
    ¿Por qué me sonreía siempre de esa forma?

    Acaso no podía hacerlo como alguien normal.


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