• Posted by : Zatsiel P 5 mar. 2014

    Capitulo Anterior: Carta De Un Albino

    Capitulo Siguiente: Carta del Destino




    Mí amado Zatsiel:


    Lamento no haberme podido contactar contigo en todo este tiempo, pero es que me ha sido imposible.
    Luego de que nuestros cuerpos se unieran, yo anhelaba poder estar contigo de nuevo, todas las noches, una y otra vez, soñaba él como gemías mi nombre mientras apretabas las sabanas con tus hermosas manos.
    Ver esos ojos llenos de lujuria e inocencia provocaban que ya no te pudiera ver de la misma forma, no podía.
    El solo recordar tu cuerpo, tus reacciones, tus gemidos involuntarios cada vez que tocaba y relamía tus pezones, mientras suplicabas por mas una y otra vez.
    No podía olvidarlo.
    Como tampoco pude olvidar aquellas sabanas manchadas con sangre.
    Yo te había dañado, yo, la persona que mas juro que te protegería, tu hermano, el que siempre te cuido y te brindo todo lo que pudo.
    Te había dañado físicamente.
    Y eso era algo que, aun hoy, no me puedo perdonar.
    Pero no me malinterpretes, yo no me fui de esa casa por propia voluntad, fue algo de lo cual no pude oponerme.
    Ya que sabía muy bien quien estuvo tras nuestra separación todos estos años.
    Esa persona la cual te educo, te trato como su más preciado tesoro.
    Si, hablo del bastardo de James.
    Yo siempre supe que tu lo apreciabas como a un padre, que siempre que lo abrasabas no era más como un cariño fraternal hacia él.
    Pero no podía evitar que, con solo verlos, unos celos ardientes se apoderaran de mí ser.
    La persona que me alejo de tu lado, el que eligió la escuela en la cual me gradué, como también el que desidia que yo nunca fuera a visitarlos fue el.
    Ya que James siempre tuvo el poder de la casa en las sombras.
    El manipulaba el dinero, se hacía cargo de las cuentas, negocios, administraba las cosas, TODO.
    Pero esto fue algo de lo cual yo nunca pude decirte, Zatsiel, alguien tan puro como tu no podía estar junto a alguien tan manipulador como él.
    Pero tú eras feliz, eras más feliz que cualquier otra persona en este mundo.
    A pesar de que ya no pudiéramos vernos, a pesar de que el tiempo pasara, tú aun serias feliz.
    Es por eso que cuando me entere que toda la fortuna de la familia estaba en tus manos, yo nunca me enoje, nunca te critique nada, ni siquiera fui a verte.
    Porque la fortuna de la familia Rumsfield fue algo que nunca me importo.
    Yo, a la escasa edad de 16 años, ya estaba administrando empresas junto con algunos amigos de la preparatoria la cual asistía, era algo que hacíamos por mera diversión, nunca pensamos que se volvería en algo tan grande como lo es ahora.
    Eso origino varias disputas entre nosotros, pero aun así, seguimos adelante.
    El otro día, me entere que hiciste una cita de negocios con mi gran amigo Steve, eso sin duda fue algo que me sorprendió, ya que a pesar de no poder encontrarte durante tanto tiempo, a pesar de no saber nada de tu paradero, estabas tan cerca de mí.
    Fue una lástima que, cuando fui a buscarte en el hotel en el cual te hospedabas, tu ya te habías ido.
    Pero aun así recibí algo a cambio, algo lo cual atesoro bajo mi caja fuerte.
    Tu hermosa carta.
    Cuando la leí, no pude evitar llorar.
    ¿Quién lo diría?
    Yo, alguien el cual no mostraba lo que pensaba a pesar de todas mis sonrisas, que siempre me detenía a pensar antes de actuar.
    Estaba llorando como una quinceañera a los 23 años.
    Y, a decir verdad, esa carta la leo todas las mañanas y noches, lo considero mi castigo por no haberme esforzado, aunque sea un poco más, en ir a verte.
    Ya que esa carta, la cual es mi más preciado tesoro, es mi peor condena.
    Si tan solo no fuéramos hermanos, si tan solo alguno de los 2 fuera una mujer, podríamos casarnos, tener hijos, y vivir una vida llena de felicidad y alegría.
    Pero no era así, y nunca lo seria.
    No importa cuántas veces rezara, no importa cuántas veces lo deseara, la realidad era otra.
    Pero no te equivoques, yo nunca me arrepentiré de ser tu hermano, nunca me arrepentiré de haberte escuchado tocar todas las tardes tu piano favorito con una gracia la cual solo tú posees.
    Nunca, en todos los años que he viajado, pude escuchar una melodía tan hermosa como la que producen tus dedos, una cara más hermosa como la tuya, inclusive, alguien que posea tu aura de tranquilidad y amor.
    Nunca, tú eres más que único.
    Eres alguien por el que daría todo por volver a ver.
    Eres mi primer y único amor.
    Aunque debo decir que es algo irónico, a pesar de que ambos seamos dueños de grandes empresas, pareciera que el destino se encargara de mantenernos alejados.
    Me encantaría volver a verte, tan solo una vez, un minuto seria mas que suficiente para demostrar aunque sea una pequeña parte de mi amor hacia ti.
    Tan solo quiero que sepas que nunca pude olvidarme de ti, Zatsiel.
    No importa cuánto lo intentara, no importa cuánto tiempo pasara, yo aun te amo, y lo seguiré haciendo hasta el día de mi muerte.
    Porque eres único, fuiste la única persona que le daba luz a mis días oscuros.
    Fuiste el único que siempre estaba cuando lo necesite, fuiste mi única salvación como también la razón de que este ahora en la posición en la que estoy.
    Como desearía tenerte entre mis brazos hasta el amanecer una vez más, ver ese hermoso rostro que con una sonrisa me recibía todas las mañanas a la hora del desayuno.
    Tus hermosos y blancos cabellos que brillaban como la luz del sol.
    Los cuales, a mi parecer, siempre odiaste.
    Ya que yo siempre supe que querías ser como yo, que detestabas ser un albino.
    Pero ¿si te dijera que para mi eras la criatura más hermosa en la faz de la tierra, aun siendo un albino, me creerías?
    Seguramente tú te sonrojarías y mirarías el suelo, con una clara timidez marcada en tu rostro.
    Ya que yo conocía cada una de tus expresiones, yo conocía todo, absolutamente todo de ti.
    Y siempre lo aria, a pesar de que no nos veamos hace años, a pesar de la distancia, yo siempre sabría todo de ti, hasta la más mínima cosa.
    Ya que yo, Zatsiel, Te amo con locura.
    No sabría decirte si esta carta te llegara algún día, aunque desearía con todas mis fuerzas que así sea.
    Espero que algún día volvamos a vernos una vez más.
    Actualmente, estoy viviendo en Londres, aunque no podría decirte mi paradero exacto, ya que como seguramente sabrás, no soy alguien que se queda en un solo lugar.
    Pero aun así, deseo más que nada, estar a tu lado y vernos lo más pronto posible.
    Atte.: Elliot Rumsfeld

    22 de Enero de 2006, 23:04:52 PM.



    Capitulo Anterior: Carta De Un Albino

    Capitulo Siguiente: Carta del Destino

    0 comentarios

  • Copyright © 2013 - Nisekoi - All Right Reserved

    Zatsiel Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan