• Posted by : Zatsiel P 26 mar. 2014





    Estaba destrozado, por más que ninguna lágrima cayera de mis ojos, podía sentir como mi corazón lloraba interiormente. Era una sensación extraña, única, pero no por esto significa que era hermosa, no, era excesivamente dolorosa, era como si mi interior estuviera siendo desgarrado lentamente mientras bloqueaba cualquier acceso que yo pudiera tener de oxigeno.

    Gaara seguía mirando hacia adelante, ya habíamos estado dando vueltas alrededor de una hora, y por alguna razón creía que, en realidad, estábamos dando vueltas en círculos en vez de ir a alguna dirección fija. Sinceramente, en alguna otra ocasión, esto sin duda me hubiera molestado, pero en este momento no me importaba, cualquier escusa que usaba para desviar mis pensamientos era inútil, totalmente inútil, ya que esa escena de ambos desnudos mientras tenían sexo sobre mi cama no podía borrarse, no podía desaparecer de mi mente.

    Gaara me extiende con su mano derecha un pedazo de tela negra.

    -cúbrete los ojos con esto – sin duda alguna su petición era rara, pero aun así yo confiaba en el, por lo tanto decidí acceder tapándome los ojos con esa venda.

    El auto continuo andando unos 10 minutos, para luego detenerse. Gaara se bajo, abrió la puerta del acompañante y me guio llevándome de la mano. Podía sentir como mis otros sentidos se agudizaban, como también cierta inseguridad se apoderaba de mi ser, pero aun así decidí confiar, ya que el sería la única persona que jamás me traicionaría.

    Pude escuchar una fuerte música la cual resonaba en aquel lugar y como Gaara abría varias puertas seguido de los murmullos de numerosas personas las cuales no podía identificar.

    ¿Dónde estaba?

    Subimos en un ascensor y nos bajamos, creo yo, en el tercer piso para continuar caminando. Gaara golpeo 3 veces una puerta para luego, en el lapso de 10 segundos, golpear nuevamente accediendo a la habitación. Una vez entramos, el cerro la puerta.

    -Sanbi – dijo Gaara para luego soltarme y alejarse de mí.

    Escucho unos pasos enérgicos dirigirse hacia nuestra dirección.

    -¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SEEEMPAAAAIIIII!!!!!!!!!!!!! ¡Te tardaste mucho! Ya nos cansábamos de esperar a que tu horrible cara de mapache se dignara a aparecer – era una voz alegre, juvenil, pero aun así le hablaba de esa forma a Gaara, no pude evitar sentir cierta rabia en mi interior ¿Quién se creía ese mocoso?

    Escucho como sus pasos se acercaban a mi dirección, provocando que yo retrocediera sin pensarlo.

    -Ichibi ¿Quién es él? ¿Tu nuevo juguete? – me sentía desprotegido, como si desnudo me encontrara, el me observaba desde varios ángulos, sin embargo yo no podía ver nada ¿qué es lo que estaba pasando? – heeee…. No sabía que Bateabas también para ese lado, bueno tratándose de una cosa como vos no me sorprende – apreté mis puños fuertemente, maldito mocoso – además ¿Quién te crees que eres como para irte sin explicación y regresar como si nada? – Seguía hablando con un tono animado, como si sus palabras no tuvieran peso alguno y por si fuera poco Gaara no respondía nada, simplemente se dejaba basurear por esa escoria - ¿no vas a responderme? Ne, semp…. – lo interrumpo agarrándolo fuertemente del cuello con la mano izquierda mientras me desato la venda de los ojos con mi mano derecha.

    -una palabra más, y te mato – hablaba en serio, a pesar de que nunca hubiera matado a una persona, yo me atrevería a hacerlo si él no se callaba.

    El mocoso comenzó a temblar, no tenía más de 15 años y aun así se dignaba a hablarle de esa forma a Gaara. Reforcé el agarre, haciendo que el nene se retorciera por la falta de aire, seguramente el podía respirar, no le estaba apretando demasiado fuerte, pero el shock de tal acto seguramente provocaba que se moviera tan torpemente tratando de que yo lo soltara.

    Que estúpido.

    Comienzo a sonreír burlonamente hacia él, provocando que ese mocoso comenzara a llorar ¿Dónde había quedado esa actitud confiada de hace momentos atrás?

    Siento como alguien apoya su mano en mi hombro, logrando que yo me volteara a ver de quien se trataba. Gaara me estaba viendo, se encontraba triste, provocando que yo soltara al niño. En cuestión de segundos, toda la ira que sentía hacia el joven había desaparecido dando paso a un gran dolor en mi pecho, por supuesto, yo no estaba acá para hacer cosas como estas.

    Esa escena regreso a mi mente.

    -Sanbi ¿Dónde está Rokubi? – el niño estaba tosiendo mientras temblaba, por lo tanto al recibir la repentina pregunta de Gaara el se tenso levemente.

    -E-Esta en la sala – y dicho esto desapareció entre los pasillos corriendo desesperado.

    Gaara volvió a sostener mi mano fuertemente, al parecer el tampoco se encontraba con muchos animos.

    “Perdón, Gaara-Chan, perdóname por meterte en esto”

    Esas palabras si bien las pensé, no salieron de mi boca, ya que yo no quería que lo hicieran.

    Al llegar a la sala, 4 personas estaban charlando animadamente, para luego desviar su mirada hacia mí, observándome detalladamente, logrando que un gran sentimiento de incomodidad se apoderara de mi ser.

    -este chico que ven aquí es un amigo mío, su nombre es… - hizo una leve pausa para luego continuar – Menma, es masoquista y quiere tener sexo ¿Quién se ofrece? – yo lo miraba sorprendido ¿Menma? ¡¿A quién llamas Menma?! ¡¿Y cómo mierda sabias de que yo era masoquista?!, suspire, era muy probable el que lo dijera por la manera en la que sufro por ese bastardo, pero aun así, esto era demasiado, además ¿A qué venía ese nombre tan raro?.

    Gaara desvió su mirada seriamente, como si tratara de decirme que no replicara nada, por lo tanto así lo hice.

    Una joven la cual hace minutos atrás estaba indiferente hacia nuestra presencia, comenzó a reír descontroladamente, ella poseía un color de cabello bastante peculiar, el cual si no me equivocaba, era verde. Estaba más que seguro que ese color lo había logrado conseguir con algún tipo de tintura barata, aunque eso no era lo único raro en ella, ya que sus ojos eran naranjas ¿acaso era algún tipo de moda el comprarse lentes de contacto de colores tan llamativos? Aunque yo estaba más que seguro, con solo observarla, que allá era una persona la cual le gustaba llamar la atención, es decir, dejando de lado sus ojos y color de cabello ¿Qué persona en la actualidad va vestida con una pollera y top verde fluorescente con unas medias ¾ fucsias? sin contar las zapatillas del mismo color de la pollera y el top claro estaba. Esa chica (la cual creía yo que estaba mal de la cabeza) seguramente debía tener mi misma edad.

    -Nunca, jamás en mi vida me hubiera imaginado que el serio y frígido de ichibi nos vendría con algo como esto – comenzaba a sostener su vientre con ambas manos en un vano intento de contener su risa.

    Un joven  de pelo negro con ojos miel de, creía yo, 20 años, se acerco hacia mi observándome de arriba hacia abajo. Ante este acto yo me tense levemente, su mirada era más penetrante de lo que parecía.

    Mi cuerpo comenzó a temblar sin razón alguna, para luego poder observar como el extendía su mano derecha hacia mi posición, para luego sonreírme.

    -ven, te daré lo que tu deseas – yo desvié la mirada hacia Gaara, como si esperara su aprobación, a lo cual el simplemente asintió para, a continuación, caminar hacia el grupo de 3 personas de apariencia peculiar.

    Al ver que no había algún indicio de respuesta negativa hacia Gaara, yo simplemente le correspondí el gesto a aquella persona, provocando que una leve sonrisa se escapara de sus labios. Comenzamos a caminar agarrados de las manos, yo siendo guiado por él a través de sus pasillos.

    Su apariencia era bastante peculiar, al contrario de los demás, el llevaba puesta una yukata celeste la cual conforme ibas bajando la vista, esta se tornaba cada vez mas y mas oscura, llegando a un azul intenso. Su piel era completamente blanca, a tal punto que no pude evitar compararla con la de Sasuke, otra vez ese dolor punzante apareció, si bien su cabello negro no era azabache, sino opaco, no pude evitar también el compararlo.

    Tal vez solamente debería dejarme llevar por mi imaginación.

    Negué con la cabeza, si lo hiciera, solamente estaría provocándome mas daño, si fuera posible,  a mí mismo.

    Entramos a una habitación, la cual tenía las luces completamente apagadas y, una vez el cerro la puerta, tironeo fuertemente de mis cabellos, para luego, revolearme hacia la cama.

    Sentía como el mullido colchón hacia contacto con mi espalda, desorientándome por segundos. El se coloco arriba mío desatando su obi, para luego, usarlo para amarrar mis manos hacia la cabecera de la cama.

    -Menma, eres alguien demasiado hermoso ¿lo sabías? – el me gira bruscamente, provocando que yo no pudiera verle, mientras repentinamente me desvestía completamente, dejando únicamente la remera la cual estaba levantada en su totalidad, logrando el tener mi cuerpo entero a su merced.

    Todo estaba ocurriendo demasiado rápido, tanto que no podía evitar desorientarme. El vuelve a sostener mis cabellos con una de sus manos, echando involuntariamente mi cabeza hacia atrás, mientras escucho un leve susurro salir de sus labios.

    -No te preocupes, esto sin duda alguna lo disfrutaras – una corriente eléctrica surco mis sentidos, provocando que me excitara ligeramente.

    Esto tal vez sea divertido.

    El comienza a tocarme la espalda con ambas manos mientras rozaba algo contra mi piel.

    -¿sientes esto? – yo asentí levemente, aunque dudaba el que él me hubiera visto por la escaza luz – esto violara cada centímetro de tu piel de forma tan exquisita que hasta me da envidia – comenzó a clavar sus uñas fuertemente, creando en mi cuerpo un camino recto el cual cubría mis muslos en su totalidad – pero descuida, mientras que tú te portes bien, no te atare – mordió de forma salvaje mi glúteo derecho, provocando que mi cuerpo se calentara aun mas.

    Sentía como él se separaba de mi lado, generándome cierta inquietud, la cual duro unos segundos, siendo opacada por el dolor que me generaba el que él me azotara con algo, una y otra vez, en cada rincón y sector de mi cuerpo.

    Pero esto, por alguna razón, no hacía más que excitarme, mi cuerpo se tensaba a cada latigazo recibido por el, esto sin duda era único, era increíble. Comenzaba a morder la almohada mientras soltaba pequeños gemidos de dolor combinados con placer. Giró bruscamente mi cuerpo, pudiendo verle su cara de satisfacción junto a su miembro erecto, lo deseaba, se me notaba en la mirada.

    -¿Qué pasa? ¿Acaso deseas esto? – el señalo a su miembro mientras que yo asentía levemente – pues pídemelo – yo lo miraba a los ojos, por unos segundos, solo unos segundos, mi vista se nublo, generando que yo tenga una pequeña ilusión.

    Ese chico de ojos miel ya no estaba, en su lugar se encontraba Sasuke, mirándome prepotentemente, esperando que yo le dé una respuesta correcta.

    -por favor, déjame lamerlo – el sonrió de forma altanera acercándose hacia mí.

    El en ningún momento me desato, yo simplemente jugaba con su miembro únicamente con mi boca, mientras lo rodeaba con mi lengua. Podía sentir su penetrante mirada posada sobre mí.

    -no lo haces nada bien – comenzó a estimular mi entrada con sus dedos de forma brusca sin haberlos lubricado anteriormente, provocando en mi cierto malestar – eres bastante inútil – con su otra mano forzó a mi cabeza a bajar, generando que me ahogara con su gran miembro – tienes que hacerlo hasta el fondo, sino no servirá de nada – agarro mis cabellos con fuerza mientras movía mi cabeza conforme al ritmo que él deseaba.

    Me sentía usado, una simple puta la cual el desecharía luego, pero aun así no me importaba, al contrario, este solo pensamiento generaba que mi excitación aumentara el cual, luego de un pequeño espasmo de dolor combinado con placer, eyacule toda mi esencia.

    Me sentía avergonzado, el simplemente haberme excitado tanto que provocara que toda mi esencia saliera en tan poco tiempo no era algo de lo que estar orgulloso.

    El comenzó a reírse y, a continuación, separo mis piernas dejando mi entrada completamente al descubierto.

    -¿Quién te crees que eres para venirte sin mi permiso? – estaba serio mientras que comenzaba a introducir la punta de su miembro en mi estrecha entrada – te castigare por eso – y, dicho esto, introdujo su miembro completamente provocando que me arqueara de dolor, yo no había sido preparado correctamente, sin contar que yo llevaba demasiado tiempo sin realizar algún tipo de acto sexual, aunque, si bien había estado masturbándome, eso no se comparaba a tener sexo real.

    Mi vos no salía y algunas lagrimas comenzaban a salir.

    -no Sasuke, espera – el había comenzado a moverse lentamente, provocando que yo no pudiera decir palabras coherentes.

    Se sentía doloroso, pero maravilloso al mismo tiempo, el solo pensar que Sasuke me estuviera penetrando ya era motivo suficiente de mi alegría.

    Aunque yo sabía muy bien que esto no era más que una ilusión mía, a pesar de que sabía muy bien que la persona que estaba dentro mío no era él, aun así quería creerlo, gimiendo su nombre una y otra vez mientras era mordido por él en diferentes sectores de mi pecho y cuello.

    Ambos sudábamos mientras gemíamos descontroladamente, los ritmos aumentaban, el placer continuaba, algunas lágrimas comenzaron a caer por la excitación recibida.

    -bésame, por favor Sasuke – el dudaba se lo veía, pero aun así lo hizo, explorando salvajemente cada rincón de mi cavidad bucal mientras me penetraba sin descanso alguno.

    Sentía el final, mi cuerpo me lo decía, trate de decírselo, pero su rostro reflejaba que ya lo sabía. Ambos nos vinimos al mismo tiempo, estábamos cansados, nuestra respiración era irregular, el sacaría su miembro de mi interior, pero yo no lo deje.

    Simplemente lo abrase mientras muchas lágrimas comenzaron a caer de mis ojos.


    -perdóname, perdóname por decir su nombre cuando teníamos sexo – el me abrazo protectoramente, ambos estuvimos en silencio un largo tiempo, provocando que por el cansancio del acto recién hecho, me rindiera ante los brazos de Morfeo.



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