• Posted by : Zatsiel P 17 mar. 2014





    Los días habían transcurrido con normalidad.

    Al contrario de mi primera impresión en el “Instituto Konoha”, este se trataba de una escuela bastante agradable.

    Pero había algo que no dejaba de atormentarme, y ese “algo” tenia nombre, llamado Sabaku no Gaara.

    ¿Un nombre bastante peculiar cierto?

    Al comenzar a integrarme en la clase, me entere que mi compañero de banco, Gaara, era hijo del jefe de los Yakuzas, más específicamente, el tercer heredero, que por alguna razón que yo desconozco, paso a ser el que lideraría el mando de la familia Sabaku.

    Era increíble como los rumores se esparcen alrededor de la escuela ¿no es verdad?

    Debo de admitir que esto al principio me intimido, es decir, tu compañero de banco el cual parecía alguien medianamente agradable termina siendo el hijo directo del jefe de la Yakuza más poderosa de Japón no es algo que se ve todo los días.

    Pero, a pesar de todas las quejas y “conflictos”, decidí permanecer con Gaara, a pesar de que él no se dé por aludido.

    A mi parecer, era alguien extremadamente interesante el cual emitía un aura a su alrededor muy similar a la mía.

    Además, no necesariamente los rumores que decían tus compañeros deben ser 100% verdad ¿cierto?

    Ya que, según ellos, yo soy un chico adoptado por la familia Uchiha el cual estaba abandonado en un orfanato.

    Si bien yo había sido en cierta forma “adoptado” yo nunca fui huérfano, y mucho menos estuve viviendo en un orfanato.

    En algunos casos me sorprendía como los rumores podían volverse tan irrealistas, sobre todo teniendo en cuenta que, según los rumores, mi hermana era la hija de un aristócrata amigo de la familia Uchiha, la cual por un capricho, se fue a vivir con ellos.

    Si bien Naruko era muy caprichosa, ella no era la hija de ningún aristócrata, y más aun ¿Por qué ella podía ser la hija de un aristócrata y yo salía de un orfanato?

    Esto era discriminación, pura discriminación.

    Y es por esto, por lo cual no tomare los rumores completamente ciertos hasta que él decida confirmármelos.

    Aunque lo veo muy difícil últimamente ya que el no desea siquiera dirigirme la palabra.

    No importa cuántas veces trate de hablarle, no importa cuantas veces le pregunte si quiere que comamos juntos, siempre me ignora pasando a mi lado como si de un mueble me tratase.

    No, creo que a un mueble lo trataría mejor que a mí, ya que por lo menos reconocería su existencia.

    Y ahí estaba yo, sentado en la misma mesa que el comiendo en silencio mientras que una u otra mirada se desviaba hacia nosotros por mera curiosidad.

    -¿Cuánto tiempo más planeas seguir con esto? – yo lo mire asombrado, hacia días que no me dirigía la palabra y, repentinamente, el me hablaba como si fuera lo más natural del mundo.

    No pude esconder la felicidad que pedía a gritos salir.

    -ya te lo dije, quiero que seamos amigos, y si tengo que acosarte para volverme uno, así lo haré – el no aparto su mirada de mi ni un segundo para, a continuación, suspirar.

    -escúchame Naruto – me miro seriamente – hace más de una semana que estás haciendo esto ¿Qué es lo que quieres? – yo lo miraba dudoso, no podía entender a que se refería.

    -¿de qué hablas? – el estallo.

    -no te hagas el idiota – cerro sus puños para luego mirarme con desprecio – seguramente alguien te pidió o soborno para que seas mi amigo y, de esa forma, poder encontrar mis debilidades – yo no podía creer sus palabras ¿acaso era así como me había visto todo este tiempo?

    No necesite pensarlo.

    Inexpresivo, agarre el pote de ramen a medio comer y se lo eche en la cabeza.

    El no podía creérselo, no lo culpaba, yo sin demostrar emoción alguna dejaba que todo el caldo se desparramara por su cabeza cayendo luego hacia su uniforme.

    -yo solamente quería ser tu amigo, no me trates como escoria, siendo que tú eres alguien peor –
    Todo el patio de comidas se sumergió en un tenso silencio, para luego escucharse pequeños murmullos provenientes de diversos lugares de aquel lugar.

    Mas no me importo, ya que, con paso decidido, me dirigí hacia la azotea.

    No me apetecía estar presente en las siguientes horas de clase.


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    Abro los ojos lentamente mientras miro a mi alrededor ¿en qué momento me había dormido?

    Apretó una tecla del celular que tenía en mi bolsillo para comprobar la hora.

    17:45 PM.

    Ok, era más que obvio que había dormido demasiado, teniendo en cuenta que ya podía ver el atardecer.

    Nunca había esperado dormirme en ese lugar, mi espalda dolía producto de la incómoda posición en la que estuve postrado horas, sin contar, él como mi cuerpo tiritaba por el frio.

    Bajo hacia mi salón, específicamente hacia mi asiento, viendo como mis útiles escolares se encontraban en la misma posición que cuando yo me había ido.

    Sin dudar, guardo todo de forma desordenada y salgo de ese lugar.

    No tenía ánimos para irme en taxi, ni tampoco para caminar, pero no es como si deseara, llegar temprano a casa, por lo tanto simplemente tenía pensado caminar por zonas transitadas para luego llegar a casa.

    Eso sería lo más práctico, aunque llegaría bastante tarde, y eso era algo que no me alegraba demasiado.

    Ya que yo odiaba estar solo en la calle durante la noche.

    Veía como algunas luces cálidas alumbraban la acera, mientras escuchaba algunos perros ladrar, sinceramente, de noche todo se ve tan desagradable.

    Fue en ese momento cuando escuche un grito.

    Mi cuerpo se paralizo completamente, ese grito provenía de la plaza, específicamente donde estaba cubierto por arboles.

    Tal vez sea solo mi imaginación.

    Trate de convencerme, pero otro grito se hizo audible provocando que mis sospechas se hicieran más acertadas.

    Quería correr hacia ese lugar y salvar a esa persona, pero algo me lo impedía, sentía como si mis piernas no me respondieran, como si el solo ir en esa dirección fuera peligroso.

    No pude evitar recordar a ese demonio.

    Otro grito lleno de dolor se escucho.

    Tenía miedo, estaba temblando, pero no podía abandonar a esa persona la cual desconocía.

    Ya que yo siempre desee en ese momento ser salvado.

    No me importaba quien sea.

    Acerque el pulgar de mi mano izquierda hacia mi boca y lo mordí, no me importaba que me dañara, tampoco que este sangrara, pero yo sabía que si no lo hacía, escaparía de ese lugar.

    Decidido, agitado y corriendo me dirigí hacia ellos.

    Encontrándome con una escena que jamás pude haberme imaginado.

    Había 5 personas de entre 25 a 30 años, todos con navajas mientras cortaban y le pegaban a un chico que estaba tirado en el suelo.

    -esto te enseñara a no meterte con nosotros – veo como uno de ellos lo patea fuertemente en dirección al vientre provocando que la victima escupiera sangre.

    Sentía a mi cuerpo hervir en rabia ¿Por qué le estaban haciendo algo como eso?

    -¿Qué están haciendo? – no pude evitar decirlo, mi cuerpo me decía que los destruyera, que pagaran por lo que estaban haciendo.

    Solo eran escorias cobardes los cuales necesitaban estar en grupo para atacar.

    Ellos se voltean hacia mi dirección.

    Comienzan a insultarme vulgarmente confirmándome que ellos solo eran basura podrida, la cual yo desecharía, no me importaba a que costo.

    Uno de ellos corrió hacia mí con su navaja en la mano derecha tratando de demostrar su superioridad con un elemento el cual seguramente siquiera sabía manejar.

    Esquivo su torpe ataque, para luego, pegarle fuertemente en el abdomen provocándole la perdida de respiración momentánea.

    No necesite dudarlo, con ambas manos, agarre la parte trasera de su cabeza impulsándola hacia mi rodilla, provocando que quedara inconsciente debido al impacto.

    Agarre la navaja con mi mano izquierda y, a continuación, pise fuertemente la parte trasera de la cabeza de esa escoria.

    No pude evitar sonreír, se lo tenía más que merecido, mire a los otros 4 los cuales estaban asustados.

    Un grupo de basura los cuales se hacen llamar humanos no necesita vivir en este mundo, los señale con la navaja.

    -¿y, quien sigue? – uno de ellos amenazo en venir hacia mí, pero al ver que los otras 3 escorias huyeron, el no hizo más que seguir su ejemplo.

    Por alguna razón me sentí decepcionado ante esto.

    Guarde la navaja en mi bolsillo trasero y, lentamente, camine hacia la victima que hace minutos era torturada.

    Moví su cabeza para poder ver bien su rostro sorprendiéndome en el acto.

    Sabaku no Gaara.


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    Había estado durmiendo desde entonces ¿Quién diría que me encontraría a Gaara siendo torturado luego de esa pelea tenida en el colegio?

    A pesar de que todavía seguía enojado con él, eso no impedía que estuviera preocupado.

    Aunque una de las cosas que más me preocupaban era ¿Qué le diría a Minato y Fugaku cuando llegaran?

    Ya de por si no me había encontrado con “la pareja feliz” cuando llegue, por lo tanto, podía deducir que ellos no había llegado. Pero estaba más que seguro que las criadas, si bien les dije que no dijeran nada, me delatarían a la primera.

    En este momento, Gaara se encontraba durmiendo plácidamente en mi cama.

    Yo ya me había bañado y cambiado, había pasado 1 hora postrado en la cama y el todavía no se dignaba a despertar.

    ¡No tenía todo el día para esperar que él se dignara a hacerlo!

    Pensé en tirarle un vaso de agua, pero lo reconsidere, si lo hiciera conociendo la personalidad de Gaara, seguramente me odiaría, no, eso sería poco, trataría de enterrarme vivo, o algo incluso peor.

    Abro la ventana sentándome justo en el alféizar del mismo, deleitándome con la hermosa vista que me daba el cielo.

    Era de noche, podía ver como las estrellas brillaban intensamente junto a la blanca luna.

    No importa cuánto tiempo pase, no importa cuánto yo cambie, el cielo siempre será lo más hermoso de este mundo.

    Escucho unos ruidos provenientes de la cama, provocando que desviara la mirada hacia ella.

    Gaara estaba sentado mientras me miraba fijamente.

    -¿Por qué? – yo lo miraba dudoso, sin entender a que se refería.

    -¿Qué cosa? – le respondí.

    -¿Por qué me salvaste? – yo suspire.

    -te dije, yo quiero ser tu amigo – sonreí – además, al principio no sabía que eras vos, me di cuenta después, fue un gran shock – comenzó a reír divertido, no planeaba mentirle, pero por alguna razón sus lagrimas comenzaron a salir, una tras otra, sin detenerse.

    Yo estaba consternado ¿Por qué lloraba?

    -E-Espera, ¿Por qué lloras? ¡No lo hagas! – estaba nervioso, miraba para todos lados tratando de encontrar la causa de su repentino llanto, algo que no fue necesario, ya que el luego, comenzó a reír intensamente.

    No podía entender sus cambios de ánimo, pero por alguna razón era feliz, el me abrazo fuertemente, como si tratara de comprobar de que esto fuera real, yo correspondí el abrazo.

    No separamos, Gaara aclaro su garganta levemente sonrojado para luego estirar su mano en forma de saludo.

    -E-Esta bien, acepto ser tu amigo – el estaba nervioso, sonrojado, pero se le veía feliz, extremadamente feliz.

    Yo, sin dudarle, correspondí al saludo sonriendo.

    -ok, entonces te llamare Gaara-Chan – yo reí divertido al ver su cara, no sabía si quería pegarme o esconderse, ya que su sonrojo se hacía cada vez mas y mas acentuado.

    -si me llamas así te matare – comencé a reír a carcajadas, esto podía llegar a ser muy divertido.

    -Ne, Gaara-Chan, te recomiendo que te bañes, yo ya te separe la ropa así que no debes preocuparte – se notaba que él quería replicarme algo pero, al ver que prácticamente lo empuje hacia la ducha, no tuvo tiempo de decir palabra alguna.

    Al cerrar la puerta del baño, yo sonreí felizmente, sabía que Gaara terminaría siendo mi amigo, aunque debo de admitir que nunca en mi vida pude imaginarme que sería de esta forma.

    Escucho unos leves golpes provenientes de la puerta, a lo que yo simplemente respondo con un adelante.

    Seguramente sería alguna de las criadas, pero mi corazón se estremeció al ver a esa persona entrar tranquilamente por la puerta para después cerrarla tras de sí.

    -¿Qué pasa dobe, parece como si hubieras visto a un fantasma? – quería responderle, pero por alguna razón no podía, mis palabras no podían salir de mi boca, mi corazón bombeaba desesperadamente mientras era levemente torturado a mis adentros.

    ¿Por qué tenía este huracán de sentimientos cuando algo lo involucraba?

    Trate de aclarar mis pensamientos, pero no podía, fue en ese momento cuando recordé la herida hecha por mi boca hace horas atrás, clavando la uña del dedo índice en ella, para así, de esa forma, poder calmar levemente mi corazón.

    -¿Qué quieres teme? – mi vos parecía neutra, decidida, pero mi interior sufría una tormenta de sensaciones imposibles de describir con palabras.

    ¿Por qué me estaba sucediendo esto?

    -seré directo – me miro seriamente – este sábado necesito que te vayas de acá por una noche así estoy a solas con Naruko ¿me entiendes? – yo lo miraba incrédulo mientras sentía como mi corazón era desgarrado por dentro.

    Sea como sea, Sasuke no podía estar pidiéndome eso, esto tenía que ser una broma y una de muy mal gusto.

    -Teme ¿me estás hablando en serio? – no necesitaba una respuesta de su parte, yo sabía muy bien que lo estaba diciendo muy en serio.

    Quería volvérselo a preguntar, para comprobar si lo era, pero este dolor no me permitía siquiera emitir sonido alguno.

    No podía estar pidiéndome eso, sabiendo perfectamente que yo desaprobaba firmemente su relación.

    -¿Qué pasa? Acaso tu complejo te está volviendo mas dobe de lo que ya eres – no era una pregunta, el lo estaba afirmando – te pregunte si este sábado podías irte de la casa así podía estar a solas con MI NOVIA – enfatizo lo ultimo sonriéndome victoriosa y prepotentemente.

    Por supuesto que lo entendía, yo no era ningún idiota, pero me parecía siquiera impensable el que él me allá preguntado semejante estupidez la cual ya sabía la respuesta.

    Respuesta que, por alguna razón, no quería salir de mi boca.

    Yo no permitiría que ellos estuvieran a solas cuando Minato y Fugaku se fueran a un viaje de negocios, ya que era más que obvio él porque quería que yo me valla, el quería tener sexo con ella, algo que no se lo permitiría a cualquier costo.

    Me importaba una mierda que ellos sean novios, yo no lo permitiría, no importaba que pusiera mi vida en juego.

    Sasuke no se acostaría con nadie, no lo permitiría.

    Sentía que mi voz temblaría al mas mínimo ruido emitido por mi boca, por lo tanto, lo único que logre a hacer fue patearlo para que saliera de mi cuarto, cerrándole la puerta en la cara y, tras haberla cerrado con llave, meditar todo lo que me había dicho con anterioridad.

    El ya quería tener sexo con ella ¡ni siquiera tenían más de 1 mes de novios y ya querían tener sexo!

    Está bien, lo admito, yo no era nadie para decir algo sobre esta situación, pero no permitiría que ellos durmieran juntos, no sabía el porqué no lo permitiría, tampoco de este dolor que me provocaba unas terribles nauseas y ganas de llorar.

    Lentamente, escucho como Gaara sale del baño ya cambiado, mirándome sorprendido.

    -Naruto ¿Qué te sucede? – Yo no entendía sus palabras, está bien que me sintiera una basura en este momento, pero no creí que fuera algo que se notara tan fácilmente - ¿Por qué lloras? – me sorprendí, dirigí mi mano derecha hacia mi cara comprobando efectivamente que las lagrimas estaban surcando mi rostro sin piedad alguna.

    Me parecía muy irónico el que yo no me diera cuenta siquiera de mis propias lagrimas.

    En ese momento, Gaara me abrazo protectoramente, provocando que mas lagrimas salieran.



    Ese gesto mínimo, fue algo que se lo agradeceré por el resto de mi existencia, ya que logro aliviar, con un simple abrazo, un poco de ese dolor que desgarraba mi pecho segundo a segundo.


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